Un artículo en el número 2 de la Revista De Lectio
Título: Memorias de yeso y cal en la calle Alhóndiga de Huéscar. Calera, fábrica de yeso, venta de serrín y carbón
Resumen
Ya había emigrado la familia González dos veces desde la mitad del siglo XIX, cuando pusieron en Huéscar el portal de yeso, cal, carbón y serrín en el número 3 de la calle Alhóndiga, cerca del Arco del Santo Cristo (en la antigua Plaza de Adentro). Primero, el abuelo se había marchado a Argentina en 1870, y después, Andrés y Felisa se trasladaron a Huéscar, desde La Puebla de Don Fadrique.
La historia de la extracción de las materias primas —la piedra de la cal y la piedra del yeso— y de su procesamiento en las caleras y en los hornos de yeso, se muestra en Huéscar, de una manera bastante ejemplificadora, a través de la historia y las actuaciones emprendedoras y del trabajo de la familia de los Yeseros de la calle Alhóndiga.
Recordaremos, además, el eco de las historias de los pastores y de los cazadores de las sierras de la Sagra y de Cazorla, a través de las memorias contadas por Andrés González Lapaz al autor del libro sobre la caza mayor en Cazorla, cuando era “secretario” de caza.
Autora: Mercedes Laguna González
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Al leer el apodo «El Paño» me ha retrotraido a mi infancia en la Puebla. Mi vecino Germán González tenía ese apodo, regentaba el cafe-bar La Montés. Casado con Dolores Tristante tuvo dos hijos, Germán (maestro) y José (ATS)-primos del profesor y escritor Jerónimo Tristante-
El hermano de Germán era Constancio González, tenía el yesar frente al Ayuntamiento. Se casó con Victoriana y dos hijos se dedicaron a la venta de materiales de construcción, Constancio y Victor, otros hijos del matrimonio fueron: Angustias, Pepe y Jesús.