Fernando Dueñas Jiménez era uno de los seis hijos de Fernando Dueñas López y de Manuela Jiménez Sánchez-Morales. Sus padres murieron en 1884, en extrañas circunstancias, a los pocos días de volver de Madrid, tras la toma de posesión de Fernando Dueñas López como Diputado a Cortes por el distrito de Huéscar.


Fernando Dueñas Jiménez había nacido en Huéscar en 1858. Contrajo matrimonio, en primeras nupcias, con Dolores Guerrero Romero el 5 de febrero de 1883. Tuvieron, primero, dos hijas —en 1883 y 1884— que se murieron muy pequeñas, y a las que pusieron el nombre de Manuela (como la madre de Fernando). Después, en 1885, nació Amparo. Y, en 1888, vino al mundo Alfonso Dueñas Guerrero.
Fernando Dueñas Jiménez estudió, como su hermano Antonio, Bachillerato en el Instituto de Lorca, y Derecho en la Universidad de Granada. Su hijo, Alfonso Dueñas Guerrero, siguió sus pasos.
Alfonsa, la hermana de Fernando, tenía en su casa de la calle Nueva, junto al gran espejo del comedor, estas fotos de su hermano y su primera mujer, la madre de sus sobrinos (Archivos de la familia Jiménez Uclés y Robles Jiménez).
Del libro Casas, tierras, industria de la comarca de Huéscar…

La casa de Fernando Dueñas Jiménez y Dolores Guerrero, calle Carril, nº 17
En la época en que Fernando y su familia comenzaron a vivir en ella, la casa estaba señalada como la número 11 de la calle del Carril.
La casa había sido propiedad de Ramón Sánchez-Morales Jiménez (nacido en 1826). De este señor heredó Manuela Jiménez Sánchez-Morales el edificio y su huerto, y, al fallecer, pasó -mediante las particiones de bienes- a Fernando Dueñas Jiménez.
De todas maneras, Fernando DJ ya había preparado la casa -reformándola- para su futura familia. En 1882, terminó la reforma, y, en 1883, contrajo matrimonio con Dolores Guerrero Romero, quien fue su primera esposa y la madre de sus dos hijos: Amparo y Fernando Dueñas Guerrero.
En 1894, ya había fallecido Dolores Guerrero. Posiblemente, murió al nacer Alfonso, que entonces tenía 6 años. Su padre se casó, en segundas nupcias, con Carmen Jiménez Ruiz (hermana de Ramón Jiménez Ruiz, el padre de Rafael Jiménez Muñoz).
Del libro Casas, tierras, industria de la comarca de Huéscar…

Una casa del siglo XVII
Los Sánchez-Morales, posiblemente, tuvieron la propiedad de la vivienda desde principios del siglo XVIII. Aunque se trata de una casa muy antigua. En este edificio quedan aún vestigios de la construcción del siglo XVII -una de las pocas casas que aún los conservan en Huéscar (si no, la única)-. Esperemos que la reconstrucción -a la que se someta la vivienda a partir de ahora- respete estas huellas de la historia.




Una casa con un amplio descubierto: un espacio para huerto que aún existe

Desde la calle de las Francesas, todavía hoy, descubierto (Foto: RGM)


La casa donde vivió Amparo Dueñas Guerrero
En esta casa residió Amparo Dueñas Guerrero, hasta que salió para casarse con Rafael Jiménez Muñoz.



Y, desde 1947, la casa de Juan Manuel Sánchez López y Emilia Jiménez Dueñas
Emilia Jiménez Dueñas era una de las cuatro hijas de Amparo Dueñas Guerrero y Rafael Jiménez Muñoz.
En 1947, aproximadamente, Juan Manuel Sánchez López y Emilia Jiménez Dueñas compraron a Rafael Jiménez Muñoz las tres partes correspondientes a las otras hijas del matrimonio de Rafael y Amparo.
Como homenaje, y, en recuerdo de sus padres, Amparo Sánchez Jiménez, preparó el escrito que presentamos abajo, y que fue publicado en el libro Titulados universitarios de Huéscar. La saga de los López Carbonero.





Como homenaje, y, en recuerdo de sus padres, Amparo Sánchez Jiménez, preparó el escrito que presentamos y que fue publicado en el libro Titulados universitarios de Huéscar. La saga de los López Carbonero.


Fotografías del Archivo de la familia Sánchez Jiménez
Una semblanza de Juan Manuel Sánchez López, por Amparo Sánchez Jiménez
Juan Manuel Sánchez López era mi padre. Fue el segundo hijo de una familia de seis miembros del matrimonio formado por D. Juan Manuel Sánchez Carreño, abogado y Dña. María López Lefebvre. Nació en el año 1910 y fue un nacimiento muy esperado y celebrado, como podemos comprobar por la crónica que hizo el corresponsal de Huéscar para un periódico de Granada, el 16 de noviembre de 1910, de su bautizo.
Se licenció en Derecho por la Universidad de Granada. Durante la Guerra civil y después de un juicio celebrado en Baza por un tribunal popular el año 1938, fue condenado, junto a otros compañeros, a la pena de cárcel, para cumplirla en el penal de San Miguel de Orihuela, Alicante, y a 30 años de trabajos forzados. Gracias a que se encontraba lejos de Huéscar se libró de que lo mataran. No se pudieron librar, desgraciadamente, su padre y su hermano Pepe, que contaba 22 años, estudiante de Derecho en Deusto y que estaba de vacaciones académicas en Huéscar en ese momento. Al finalizar la guerra, Juan Manuel pudo salir de la cárcel.
En el año 1941 contrajo matrimonio con mi madre, Emilia Jiménez Dueñas, natural de Castril de la Peña e hija de Don Rafael Jiménez Muñoz, médico y vecino también de Castril de la Peña y de Dña. Amparo Dueñas Guerrero, natural de Huéscar. Mis padres tuvieron 8 hijos: Amparo, Juan Manuel, María José, Pilar, Emilia, María, Rafael y Fernando.
Vivieron al principio en la casa de la Placeta Maza que era de una tía de mi padre, quizá de Dña. Concha Carreño de la Cuadra. Era una casa señorial, con un gran huerto, jardín y cocheras. Recuerdo ver allí un coche de caballos. Allí nacimos Juan Manuel, María José y yo, y después compraron la casa de la calle Carril número 11, que era donde había nacido mi abuela Amparo. Era una casa muy bonita y grande, y allí nacieron el resto de mis hermanos.
Mi padre, después de la guerra, se dedicó principalmente a la agricultura y la ganadería. Había heredado, de su padre, fincas en Orce, además de su Alcazaba de las 7 torres, que posteriormente heredamos sus hijos y cuya propiedad todavía poseemos.
Fue una persona muy emprendedora que supo conservar y aumentar su patrimonio. Tenía una gran personalidad, además de atractivo personal, era una persona inteligente, culta, cariñosa, simpática y generosa. Era, “en el buen sentido de la palabra, bueno”, y dejó una huella imborrable en aquellos que lo conocimos.
Así mismo, estaba muy implicado en la educación de sus hijos. Los tres mayores, como en Huéscar entonces no se podía hacer el bachillerato, estuvimos internos: María José y yo en la Compañía de María en Granada, y Juan Manuel, en el colegio de los Jesuitas de Málaga, conocido como el colegio del Palo.
Era un gran lector, y en las vacaciones nos animaba a leer los libros que él mismo leía: El viejo y el mar, las poesías de Tagore, (algunas de su libro El jardinero, él nos las recitaba), Stefan Zweig, Somerset Maughan, Carmen Laforet, Gironella, y otros. También recuerdo que estaba suscrito al Readers Diggest, que a mí me gustaba también leer.
Formaba parte de una tertulia de amigos llamada “La Peña” que se encontraba encima del café X, donde cada día se reunían después de comer. A esta tertulia se unían el juez y el notario o registrador que hubiera por aquel entonces en Huéscar. Recuerdo también que pertenecía a la Hermandad de San Vicente de Paúl, que en aquella época de postguerra, visitaban a enfermos, u otras personas necesitadas, los fines de semana.
En julio del año 1960 falleció prematuramente, con 49 años, a causa de un linfoma de Hodgkins, enfermedad que empezó a desarrollarse a finales de 1959. En la primavera de 1960, se fue a Madrid a casa de mi tía Lola, su hermana, para someterse a un tratamiento nuevo, de bomba de cobalto, sin ningún éxito. Tres meses después volvió a Huéscar por indicación de mi abuelo Rafael, viendo que había empeorado. Al poco tiempo falleció.
Mi madre con 42 años se quedó al cuidado de 8 hijos, Juan Manuel y yo estábamos empezando en la Universidad y como en Granada aún no se estudiaba Ingeniería, mi madre, que era una persona inteligente y de una gran entereza, decidió trasladarse con todos los hijos a vivir a Madrid, para poder estar juntos y cursar todos nuestros estudios universitarios. Nos fuimos a vivir a la calle Blasco de Garay, 61, cerca de la ciudad universitaria.
Yo estudié Farmacia; Juan Manuel (fallecido en 2010), Ingeniería industrial; María José, estudió Secretariado e idiomas, Pilar, Magisterio, Emilia, Magisterio e Historia del Arte, María, Enfermería, Rafael, Judicatura, Y Fernando (fallecido en 2020), Derecho.
Mi madre —que demostró ser una gran mujer— tomó una decisión valiente de la que nunca se arrepintió, cumpliendo así, el deseo de mi padre de que tuviéramos todos una formación que nos permitiera ser útiles e independientes. Mi madre murió a los 94 años, en 2010.
Amparo Sánchez Jiménez, hija de Juan Manuel Sánchez López y de Emilia Jiménez Dueñas
Publicado en el libro Titulados universitarios de Huéscar. La Saga de los López Carbonero.
