En la segunda mitad del siglo XX, le decían la casa de don Luis Herrero, el notario, pero los Herrero acababan de emparentar con la familia Dueñas, concretamente, con el matrimonio de Luis Herrero Galdón con Ramona Jiménez Penalva. De todas maneras, hubo relación profesional y amistosa con los Herrero desde el tiempo de Alberto Dueñas Sánchez-Morales. Pero esa es otra historia.
Sin embargo, esta casa que da a tres calles (Campanas, Carril y Nueva) fue propiedad de la familia Dueñas desde el último tercio del siglo XVIII.
Mercedes Laguna (Revista De Lectio).
Antonio Dueñas Sánchez-Morales
La vida y la casa en Huéscar de Antonio Dueñas Sánchez-Morales
Antonio Dueñas Sánchez-Morales era hijo de Francisco María Dueñas Gómez de Castro y de María Francisca Sánchez-Morales Cossío. Nació en 1808 y falleció en 1876. Estudió Leyes y ejerció como abogado, como apoderado de personas ilustres y como labrador, propietario de tierras, comerciante-banquero e industrial.
Nació y creció en la casa de sus padres, que fue de sus abuelos, Fernando Dueñas Serrano y Gabriela Gómez de Castro, en la casa de la calle Carril que linda por la derecha —entrando—con la casa llamada “vicaría”. Heredó muchas propiedades de sus ascendientes paternos y maternos: de los Dueñas y de los Sánchez-Morales, aunque también adquirió tierras e industrias. En especial, Antonio Dueñas Sánchez-Morales se dedicó a mejorar las tierras y las industrias que heredó y compró en Huéscar y su comarca.
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El emprendimiento comercial e industrial de Antonio Dueñas Sánchez-Morales
En el capítulo 9, dedicamos un apartado a Antonio Dueñas Sánchez-Morales, en donde hablamos de los molinos harineros (en Duda y en Fuencaliente), y del molino de papel de esparto que adquirió a mitad del siglo XIX (hacia 1860) y que mantuvo hasta su muerte en 1876.
Del libro Casas, tierras, industria de la comarca de Huéscar…

Alberto Dueñas SM, el sobrino de Antonio Dueñas
Alberto Dueñas nació el 17 de abril de 1846, en Huéscar. Hijo de Francisco Dueñas Sánchez-Morales y de Josefa Sánchez-Morales Muñiz. Su padre era hijo de Francisco Mª Dueñas Gómez de Castro y de María Francisca Sánchez-Morales Cossío[1]. Su madre, Josefa Sánchez-Morales Muñiz era hija del gentilhombre de la casa de su Majestad, José Sánchez-Morales, vecino de Baza (hijo a su vez de Julián Sánchez-Morales); la abuela materna de Alberto fue Manuela Muñiz Bouvier (hija de Inés Bouvier Marzal e Ignacio Muñiz). Inés Bouvier se casó en segundas nupcias con Domingo Dueñas Gómez de Castro.
El padre de Alberto falleció muy joven, a los 31 años. Josefa Sánchez-Morales Muñiz, viuda, con sus tres hijos (Alberto, Mercedes y José Manuel) vivió en la Carrera de Baza (actual calle Morote), en el número 2, una casa que hacía esquina con la Plaza Mayor. En las actas del Ayuntamiento de Huéscar, se recoge una solicitud para hacer obras por parte de los herederos de Francisco Dueñas Sánchez-Morales. Las obras afectaban a la Plaza Mayor.
[1] Hija de Julián Sánchez-Morales López-Teruel, natural de Huéscar y vecino, después de Baza, en donde llegó a jugar un papel importante en la sociedad y en la política de la época.
La reconstrucción de la casa en el último cuarto del siglo XIX
Alberto se marchó a Madrid con la familia de su abuela materna, para estudiar en la Universidad Central, en octubre de 1864. Cursó primero dos años en la Facultad de Ciencias y después ingresó en la Escuela de Arquitectura, en donde aprendió una profesión que no era en absoluto habitual para los hijos de las familias oscenses que tenían la posibilidad de estudiar en la Universidad. En Madrid, y en la Escuela de Arquitectura, Alberto Dueñas aprendió a mirar y pensar en las edificaciones, en su estructura y en sus formas habitables, funcionales y ornamentales. También a mirar y cuidar el interior de las viviendas, teniendo en cuenta los gustos europeos, especialmente las modas refinadas francesas.
Cuando en 1877, heredó —en su totalidad— la casa de la calle de Las Campanas, quiso, en primer lugar, aprovechar el espacio del huerto para construir una vivienda más amplia, con muchas más habitaciones distribuidas en zonas pensadas para distintos usos; zonas entre las que destacan el gran comedor para invitados cuyos balcones miran a la calle de Las Campanas y el elegante salón de baile (y de recepción de invitados), con dos balcones, uno a la calle que da acceso a la vivienda y otro que recibe la luz de la calle Carril.
El salón de baile (más amplio en la época en que vivía Alberto Dueñas) estaba decorado con un gran espejo que se levantaba del suelo a la pared, presidiendo la habitación y devolviendo a los invitados su imagen enmarcada en un marco finamente labrado; una alfombra persa que ocupa todo el espacio, con formas florales y colores rojizos que han permanecido más de siglo y medio; una vitrina de estilo francés con pinturas de escenas del siglo XVIII y ribetes dorados con formas curvas y adornos a modo de tiaras. Con una lámpara diseñada para parecer una planta con dos flores, y un juego de mesa, sillón y sillas de visita, acordes con la estancia.
Del libro Casas, tierras, industria de la comarca de Huéscar…




