Un artículo de Mercedes Laguna en el nº 2 de la Revista Molino de Papel
Resumen
El convento de San Francisco —desde comienzos del siglo XVII— tuvo un papel significativo en la historia de Huéscar, tanto desde el punto de vista religioso como en muchos de los aspectos sociales y culturales de la vida de la ciudad hasta principios del siglo XIX.
Presentaremos un documento de 1793 que demuestra la labor del convento de San Francisco como centro de enseñanza destinado a los estudiantes de la ciudad: unos alumnos que compartían aula con los novicios de la orden franciscana en Huéscar.
Nos centraremos, después, en el proceso de la desamortización, que tuvo lugar a mitad del siglo XIX. En 1864 y 1865, asistiremos a acontecimientos de interés —no conocidos hasta ahora— que tienen que ver con la enseñanza y con el convento ya desamortizado.
Añadiremos datos sobre la huerta de San Francisco relacionados con el comprador de las dependencias del antiguo convento.
Palabras clave:
Convento de San Francisco. Cátedra de Filosofía y Artes. Desamortización. Lonja. Segunda Enseñanza.
Introducción
Los franciscanos llegan a Huéscar a comienzos del siglo XVI, concretamente, en 1602 (el 6 de octubre), a petición de las gentes de la ciudad: “estos Padres Descalzos, su humildad y ejemplo, son los que más convienen”. Según nos decía Gonzalo Pulido, en sus dos artículos de 1999 sobre los franciscanos en Huéscar[1], la comunidad de frailes se instaló, primero, en la ermita de San Sebastián[2].
El convento y la Iglesia se iba a situar en una casa y huerta en la zona llamada Atarazana, a extramuros de la ciudad que compraron como comunidad, pero con la cabeza visible y el nombre del síndico del convento[3], Fernando Bravo de Rojas. Los vendedores fueron Juan Nieto y Francisca Ruiz. La propiedad estaba junto al camino de Castril. Costaron la casa y la huerta de la Atarazana (de unas 5 fanegas de extensión) 220 ducados[4].
Nota: las notas a pie de página se pueden leer en el artículo completo (descarga abajo).

Aunque la iglesia y el convento se inauguraron en septiembre de 1604, no estaban terminados. Necesitaban la ayuda de las limosnas de los vecinos de la localidad, así como los préstamos que recibían —de manera formal—de algunos propietarios. Además de las donaciones de madera del Ayuntamiento y del duque de Alba para la construcción de la iglesia. “A la vez que se irán agregando capillas construidas a expensas de familias pudientes que las financiarían para disponer de enterramientos propios”[1], citado en el artículo de Miguel A. Márquez y M. Dolores Gámez.
Parece que la iglesia estaba casi terminada en 1632, por una inscripción que se veía en la bóveda del coro.
Nota: las notas a pie de página se pueden leer en el artículo completo (descarga abajo).
Grabado de 1687, que representa la ciudad de Huéscar, con sus muros alrededor. Por esta parte que vemos en primer plano (y que mira al Oeste), los muros se sitúan por detrás de lo que hoy es la calle de las Atarazanas, por la izquierda. Y por delante de la calle de la Noguera, a la derecha. También se puede ver el camino de servicio, que entra a la localidad, y la acequia de la Noguera. Ya el 4 de diciembre de 1603, “Juan de Maza y el Ayuntamiento concedieron permiso para que la acequia de la Noguera pasase por dentro de la huerta del convento”[1].
En 1718 un incendio asola el convento aunque los daños no son irreversibles y en 1755 el terremoto de Lisboa es sentido en la ciudad desprendiéndose algunas imágenes durante el oficio litúrgico, no ocasionando daños personales. Se supone que en este suceso se malogra la desaparecida espadaña original por las evidencias de los daños que presenta la bóveda de la primera crujía. La existencia de la espadaña se constata con el grabado de 1687.[2]
Varios autores citas este hecho, entre ellos, José Eloy Martínez Guerrero, el arquitecto encargado de la reconstrucción en 2007, quien en 2012 publicó un artículo en la Revista Alzada (presentado en RIARTE), sobre la historia del convento y, especialmente, del proceso de reconstrucción de 2007 a 2012.
Nota: las notas a pie de página se pueden leer en el artículo completo (descarga abajo).

PRIMERA PARTE: EL CONVENTO Y LA ENSEÑANZA
La creación de la cátedra de Gramática en el convento de San Francisco
Fue en el año 1758, según Gonzalo Pulido (a la luz de las actas del cabildo), cuando se propuso a la ciudad la creación de una cátedra de Gramática, accesible a estudiantes no religiosos, pagadera por el cabildo municipal con el mismo sueldo de preceptores de dicha materia. El acta de los libros capitulares dice así:
“En este cabildo se trató y confirió haberse hecho presente por su merced dicho señor como en el día de ayer por el Reverendo Padre Guardián del Convento de Nuestro Padre San Francisco de esta ciudad se le había manifestado tenía orden del reverendo Definidor del convento para que propusiese a esta ciudad estaba en ánimo de establecer en él Cátedra de Gramática en la que se enseñase a los párvulos que se dirigiesen al estudio…”
Sin embargo, hay una condición. El Ayuntamiento accede a la petición si los estudiantes oscenses pueden acudir a la cátedra de [Filosofía] y Artes que funciona en el convento para los novicios de la orden franciscana.
Es decir, el aula de Gramática para los alumnos de 8 a 10 años (o, incluso, hasta los 12) ya funcionaba en el convento. Sin embargo, cuando los frailes pidieron ayuda para hacerla más grande, porque los estudiantes casi no cabían en la habitación, los regidores del concejo pusieron la condición de que los jóvenes oscenses pudieran asistir a la cátedra de Filosofía y Artes que existía en el convento desde que las dependencias domésticas pudieron albergar a sus frailes “coristas” (los novicios).

Preparado por Gonzalo Pulido para su artículo de 1999.
El subrayado del lugar del aula de Gramática es de la autora de este artículo.
El aula de Gramática
En la dependencia marcada como “casa”, a la derecha de la Iglesia, estaría el aula de Gramática, así nos lo indican los datos del Inventario elaborado en 1840. Situada en la planta baja y con su “corralito” al lado para guardar los materiales del aula y para que los niños entraran directamente desde la calle, sin pasar a las dependencias de los frailes.

LA CÁTEDRA DE FILOSOFÍA Y ARTES DEL CONVENTO DE SAN FRANCISCO
- La enseñanza a través de la lectura y el comentario. Lectio (lectura), Quaestio (cuestionamiento), Disputatio (debate)
- Los estudios de Filosofía y Artes de José María Jiménez Ortiz
Se puede leer en el artículo completo, descarga abajo.
La sala de la cátedra de Filosofía y Artes. Las pinturas murales educativas
La sala —en sí misma— es una muestra de cómo se explicaba con los exempla (ejemplos) y con las imágenes tanto en la Edad Media como en los siglos posteriores. Las imágenes representan a escritores (filósofos y teólogos), las enseñanzas de los libros sagrados y de las enseñanzas escritas y orales de los maestros antiguos, a los que se respetaba con veneración, y se acudía a ellos, a través de los libros, como compendio de sabiduría.
Ha sido un privilegio que se hayan podido conservar las pinturas murales de la sala que fue cátedra de Filosofía y Artes, además de cátedra de Teología. Y, por supuesto, una oportunidad de gran valor el poder contar con la restauración de estas pinturas de las paredes —en grisalla— que nos devuelven, de alguna manera, la vida y la enseñanza que se alojó entre esos muros. Una labor encomiable, por parte del restaurador, Pedro Corbalán Navarrete, y por parte del Ayuntamiento de Huéscar, que se decidió a emprender, costear y mantener la labor.



La sala de filósofos y teólogos. El trabajo de recuperación de Pedro Corbalán
La Sala de Filósofos y Teólogos forma parte del conjunto de las estancias domésticas. […] Lo que hace que este habitáculo sea destacable dentro del edificio es su decoración de pintura mural en grisalla. Esta se encuentra estructurada en escenas enmarcadas con filete o listel de tonos ocres. Desde el punto de vista técnico habría que reseñar que están ejecutadas con la técnica del falso fresco o pintura en seco aplicada con pigmentos de naturaleza mineral, aglutinados con colas de origen orgánico, sobre mortero de yeso.
[…] El programa iconográfico de la estancia se articula en torno a representaciones fundamentales de la simbología franciscana, al patrón de la provincia en la que quedó enclavado el convento, así como a cuatro de los principales teólogos y filósofos de la Orden, en sus escritorios.
Pedro Corbalán Navarrete
Nota: Próximamente pondremos aquí el enlace a una entrada en la Revista De Lectio en donde se presenta el artículo de Pedro Corbalán Navarrete sobre la restauración de las pinturas murales en grisalla del convento de San Francisco de Huéscar.
SEGUNDA PARTE: LA DESAMORTIZACIÓN



Se puede leer el artículo completo aquí.
Imágenes del antiguo convento en el último cuarto del siglo XX





Vídeos:
Sobre la reconstrucción del convento y la Iglesia
José Eloy Martínez Guerrero, el arquitecto encargado de la reconstrucción en 2007,en 2012 publicó un artículo en la Revista Alzada (presentado en RIARTE), sobre la historia del convento y, especialmente, del proceso de reconstrucción de 2007 a 2012.

Mercedes ,enhorabuena por la inmensa labor histórica que llevas realizando sobre cualquier tema ,ya olvidado o desconocido para la mayoría de los actuales huesquerinos o uskarinos ( me gusta más que llamarnos oscenses ).A continuar ,mientras el cuerpo aguante !!
Muchas gracias, Rafael, por tus palabras. Ya sabes que me gusta investigar sobre la historia de Huéscar y de sus familias, las casas, las calles, las tierras, las industrias…, las vidas que ya no están, pero que han propiciado que nosotros existamos, y que dejemos el testigo a los que siguen.