Mi reseña, como lector, del libro Un siglo de Escuela. La Educación en Huéscar 1875-1975.

He leído con detenimiento, a veces releyendo, como es mi costumbre cuando se trata de algo relacionado con Huéscar, el libro Un siglo de Escuela. La Educación en Huéscar 1875-1975, de Mercedes Laguna, que fue presentado en el Teatro Oscense de Huéscar este verano.
No esperábamos menos de ella y nunca defrauda. El tema escogido es muy interesante, sobre todo para los oscenses o huesquerinos, como a mí gusta decir, y, por supuesto, para todos los comarcanos del Altiplano granadino.
Como historiadora experimentada aborda el tema de la educación en Huéscar con seriedad, con rigor y profundizando a veces en los entresijos de la enseñanza oscense, haciendo referencia incluso a los expedientes de depuración que desgraciadamente algunos de nuestros maestros tuvieron que padecer. Muestra cómo fue la enseñanza en Huéscar en el largo periodo de un siglo, incluso alargado a veces por los extremos, y en una época para nosotros muy sugerente, pues los lectores más mayores formamos parte de esta historia y, cómo no, nuestros padres, abuelos y bisabuelos también la vivieron. Yo aprendí mis primeras lecciones en las Escuelas Graduadas de Huéscar y D. Evaristo Morcillo fue mi maestro. Él no era de nuestro pueblo y por ello nunca supe nada más de él. Ahora, al leer el libro de Mercedes, recuerdo sus enseñanzas y su afán y constancia para trasmitirlas a sus alumnos. A mí me preparó para ingreso en su casa particular. Su foto junto a otros compañeros me han traído a la memoria recuerdos muy gratos de mi infancia y he podido recordar su figura que la tenía ya prácticamente perdida. En sus ausencias lo sustituía D. Antonio López, siempre ingenioso y con buen humor para llamar al orden a los alumnos menos estudiosos.
Entiendo que su trabajo, me refiero al de Mercedes, es muy completo. Ese acervo de datos y documentos sobre la biografía, los estudios, vicisitudes y curriculum de todos y cada uno de los profesores y maestros y de las instituciones de enseñanza en Huéscar es una buena prueba de ello. Se adjuntan documentos y un extenso repertorio fotográfico en el que apoyar su trabajo.
Pone una pincelada de color agradable incluyendo muestras gráficas de trabajos realizados por alumnos y escritos de otros alumnos, que recuerdan ahora con nostalgia la labor de sus maestros y agradecen todo lo que aprendieron con ellos, siendo niños. Cuentan que D. Pascual Dengra, en su afán por sacar lumbreras oscenses, decía con frecuencia que las aguas de Montilla no daban ingenieros, pero se equivocó… haberlos hubo y haylos.
Fueron muchos e ignoro si alguno habrá quedado en el tintero, pero si así fuere, será por falta de datos y no por el tesón y la ardua investigación llevada a cabo. Ningún lector quedará defraudado. Recomiendo su lectura. La perfección no existe, el mérito está en intentar conseguirla.
Solamente me resta agradecer a Mercedes su buen hacer y darle por todo ello la enhorabuena. Espero que siga investigando y pronto nos sorprenda con algún otro libro, que siempre será bien recibido.
Bruno Jiménez Cabrera. Verano, 2025.

La madre de Bruno Jiménez Cabrera fue alumna de las Dominicas:


Bruno Jiménez Cabrera en la Revista De Lectio.



