La conexión con Huéscar
El director de la Asociación Baza histórica publicó en abril de este año 2025 una entrada sobre las casas de los Grisolía en Baza. Juan Manuel Segura Ferrer recoge allí una pequeña muestra de su interesante y bien elaborado estudio sobre Baza en los siglos XVIII y XIX (investigación que constituyó su Tesis Doctoral).
A cuenta de los hermanos Grisolía Chirilo, he encontrado recientemente una conexión con la historia de Huéscar de la segunda mitad del siglo XIX. En concreto, a través de su pariente Ramón Vita. Ramón Vita estableció relaciones comerciales con Fernando Dueñas López, natural de Huéscar. Una persona de gran trascendencia para la historia de Huéscar del que he hablado en el libro Casas, tierras, industria de la comarca de Huéscar…
Presentamos a continuación la parte de su entrada en la página de Baza Histórica en la que habla de los Grisolía y de sus casas en Baza.
Mercedes Laguna

Los hermanos Grisolía Chirilo en Baza
Los hermanos Luciano y Luis Grisolía Chirilo, reputados caldereros de origen napolitano, se instalaron en Baza en las décadas centrales del XIX fundando una compañía mercantil de carácter familiar. Muy pronto fueron abriéndose hueco en la vida comercial, diversificando sus negocios, convirtiéndose en destacados miembros de la burguesía del altiplano granadino.
Tras su asentamiento en nuestra ciudad establecieron un gran bazar en el que el hierro y el cobre eran sus dos productos estrella. Disponían de metal en bruto (en barra) y manufacturado (forja, planchas, sartenes, armas de fuego, cerraduras…). Además, en sus instalaciones se vendían objetos muy diversos: azófar, cristalería, droguería, curtidos, ceras, comestibles, especias, cereales… Pronto monopolizaron gran parte del comercio local y comarcal abriendo almacenes en algunas villas cercanas como Caniles, dirigido por su consuegro Ramón Vita, con productos coloniales procedentes de los puertos de Almería y Cartagena. Con la intención de diversificar sus negocios participaron en la explotación minera del sudeste español. Tampoco olvidaron otro gran recurso de la segunda mitad del siglo XIX: el esparto. Por último señalar otra de sus fuentes de ingresos, su labor prestamista.
La casa

En 1857 Luis Grisolía proponía al ayuntamiento la compra de unos terrenos de cierta extensión en la calle Cava Alta para levantar las casas de los dos hermanos. Posiblemente el proyecto fue realizado por un arquitecto académico. Por desgracia una de las casas fue demolida en los años ochenta.
Nos encontramos ante una de las muestras más destacadas de arquitectura neoclásica de la ciudad, levantada por Luciano Grisolía. La armonía de líneas, mesura y sobriedad están presentes en la concepción tanto de la planta como del alzado de las fachadas, confiriéndoles una claridad a la estructura y composición de este edificio que sigue en todo momento un lenguaje arquitectónico inspirado en las formas emanadas de la Academia. Nos centraremos hoy en la fachada principal de la casa de Luciano Grisolía.

La fachada principal
Se estructura en tres cuerpos y cinco calles siguiendo las reglas que imponían una rígida conducta compositiva, confiriéndole al edificio una imagen noble y decorosa. La planta baja destaca por un paramento con incisiones horizontales, formato muy utilizado por los arquitectos académicos. El cuerpo bajo se estructura a través de una portada de corte simple y dos secuencias de vanos adintelados y rectangulares a cada lado, enmarcados con molduras de platabandas de arquitrabe.
El primer piso, el más destacado, posee cinco registros de balcones, todos del mismo tamaño y altura. La solera, de escaso vuelo, queda encajada en la línea de la imposta. Todos sus huecos están recercados con jambas y dinteles de platabandas de arquitrabe y cubiertos por guardapolvos sobre sencillas ménsulas. En el vano central, sobre la portada, se presenta el balcón principal de idéntica factura, con la diferencia de que la solera posee mayor vuelo.
Mención especial merecen los balcones, pura filigrana, con un trazado geométrico de refinado diseño a través de planchas plegadas desarrollando distintas figuras geométricas (rombos, cuadrados, rectángulos, óvalos…) produciendo por la repetición de motivos un efecto de encaje férrico. Esta bella obra juega un papel importante en la imagen del edificio, conjugando con la arquitectura que le sirve de soporte. Su diseño es uno de los más destacados del siglo XIX en la ciudad.
La esquina del flanco derecho de la fachada queda acentuada mediante triples pilastras cajeadas, una terna por cada planta de las dos que cuenta el edificio. Su utilización establece un nuevo nexo de conexión con la arquitectura culta, correspondiendo a un ideal clásico y de sutil influencia académica, prestándole a la fachada la apariencia de cierta monumentalidad.
Juan Manuel Segura Ferrer.
Para saber más
Quién desee más información sobre el edificio puede dirigirse a e dirigirse a la tesis: Juan Manuel Segura Ferrer: “Baza, de la Ilustración al Historicismo: urbanismo, arquitectura y artes plásticas” (2007).

