Fuencaliente como historia viva
Fuencaliente no es solo un lugar de recreo; es historia viva. Este manantial de aguas calizas ha sido el motor de la zona desde hace siglos. Antiguamente, sus aguas movían molinos y daban vida a los campos. Lo más increíble es su temperatura constante: da igual que fuera haga bajo cero o estemos a 40 grados, el agua siempre te recibe a esos agradables 18-19 grados.
Pero lo que hace a Fuencaliente realmente único es su ecosistema. Mientras nadas, estarás acompañado por barbos, unos peces que conviven tranquilamente con los visitantes. Es una experiencia de conexión total con la naturaleza. El agua se renueva constantemente de forma natural, lo que garantiza esa pureza que puedes ver.
Un vídeo de Calle Mayo Digital
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