Una casa de señorío, vigía de la ciudad. A finales del siglo XV y principios del XVI
Un artículo que abre una nueva vía de investigación para la casa de los Abades
Presentamos una nueva línea de investigación para el estudio de la llamada hoy “Casa de los Abades” en Huéscar. Cuestionándonos cuál fue el uso de esta casa en su origen y a quiénes perteneció.
Partiendo de los interrogantes que plantea el diseño, la lujosa decoración de las estancias principales, el lugar en donde se ubicó la vivienda a finales del siglo XV, las huellas documentales encontradas nos muestran a Luis Beaumont II, conde de Lerín y a su familia como los constructores y habitantes de la casa, de 1495 a 1513.
Rodrigo de Balboa, en 1526, adquirió todas las propiedades del conde de Lerín en Huéscar. Entre ellas, una de las dos Huertas del Conde (la que estaba a extramuros, pero junto a la ciudad), en donde se encontraba la casa principal de Luis de Beaumont —que fue nombrado marqués de Huéscar—, la casa que representaba ante los vecinos, y, sobre todo, ante los señores de las villas y comarcas cercanas, su poder.
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Vídeo sobre la casa de los Abades
Introducción
Una nueva línea de investigación para la casa de los Abades
Basándonos en la reconstrucción del espacio, teniendo en cuenta el paso de los años y los siglos, presentamos una nueva línea de investigación para el estudio de la llamada hoy “Casa de los Abades” en Huéscar. Partimos de una premisa contrastada y validada por los estudiosos de la Historia: el tiempo y su paso nos hacen perder la perspectiva, y, con ella, el conocimiento de lo que sucedió y de quiénes fueron sus protagonistas. En este caso, cuál fue el uso de esta casa y a quiénes perteneció.
Partiendo de los interrogantes que plantea, abrimos los siguientes caminos de búsqueda histórica, en los campos de la historia social y de la historia política, económica, y sobre todo de la historia de los comienzos de la edad moderna[1]:
En primer lugar, analizando el espacio, la organización y la disposición de la casa, se puede deducir que fue construida y planificada como una residencia familiar: pensada para ser símbolo del estatus de un grupo familiar y para ser transmitida por herencias sucesivas a través del linaje.
En segundo lugar, el diseño, la lujosa decoración de las estancias principales, el lugar en donde se ubicó la vivienda a finales del siglo XV, las huellas documentales encontradas nos muestran a Luis Beaumont II, conde de Lerín y a su familia como los constructores y habitantes de la casa, de 1495 a 1513.
Aunque permaneció en posesión del linaje Beaumont hasta 1526, fecha en que vendieron los bienes que conservaban en Huéscar a Rodrigo de Balboa. Entre las propiedades que adquirió el primer Balboa que llegó a Huéscar, estaba la Huerta del Conde (una de las dos huertas que el conde había conservado en el término de Huéscar[2]), y, como punta de lanza, dentro de esta Huerta de Luis de Beaumont, la casa que representaba ante los vecinos, y, sobre todo, ante los señores de las villas y comarcas cercanas, su poder.
El punto de partida —decisivo— para esta investigación ha sido, desde el principio, 1752, fecha de elaboración del Catastro de la Ensenada. En sus Respuestas, hemos localizado al propietario colectivo que tenía entonces la casa, y la razón del cambio de titularidad respecto a sus dueños a comienzos del siglo XVIII. El artículo presentará, además, los distintos propietarios y habitantes que tuvo la casa en las distintas épocas.
Antes de recibir el nombre de calle de Los Abades, al parecer por los sucesivos habitantes[3] que tenía la casa de la esquina: no existía ni siquiera el espacio de la calle. Hasta bien entrado el siglo XVIII la casa del final de la calle Mayor era una casa a las afueras con una gran huerta. Cuando construyeron los muros de la ciudad cristiana, se quedaría en el límite (de hecho, se consideraba entonces, que estaba “a extramuros”). Revisaremos también la razón del nombre de la calle Abades, y cómo este motivo afecta a bastantes casas de la calle.
[1] Nos apoyamos en las investigaciones de historiadores y de sociólogos que han tratado las cuestiones relativas al papel de las familias y su estatus, en especial, en la edad moderna. Se pueden ver en la bibliografía los estudios de Margarita Birriel Salcedo y Francisco García González (editores) sobre la casa y el espacio doméstico. Así como uno de los artículos de Pierre Bourdieu sobre la familia y su residencia. También el escrito de Francisco Chacón dedicado a los estudios de la familia desde la historia social.
[2] La segunda Huerta del Conde estaba cerca del cerro de los Cuartos, y permaneció en manos de los marqueses de Corvera hasta, por lo menos, finales del siglo XVIII.
[3] El abad: el clérigo secular que era en cada época la máxima autoridad eclesiástica de una ciudad. Desde la época de la reconquista en algunas ciudades —en nuestro caso, del Reino de Granada—, la Iglesia principal del pueblo se llamó Abadía, y la autoridad eclesiástica, abad. No fue así en Huéscar, aunque, desde el siglo XVIII, sobre todo, los presbíterios que llegaban a la ciudad para recaudar las Tercias, recibieron el nombre de “abades”. Aunque, en propiedad, el término “abad” se refiere al superior de los conventos.
