Entre las tierras que se expropiaron en la desamortización de Mendizábal en Huéscar, estaba este cortijo y la finca en donde se encuentra.

Las informaciones que ofrecemos en esta entrada están extraídas del artículo publicado en el número 8 de la Revista Molino de papel: «De las tierras desamortizadas a las industrias con empleados. Economía, propietarios y trabajadores en el sureste, 1856-1910«, cuya autora es Mercedes Laguna González.
El cortijo de “Las Monjas”, situado en el término municipal de Huéscar —muy próximo al de Galera— era patrimonio de las Monjas Dominicas de Huéscar, cuya comunidad se había instalado en el convento de la Madre de Dios en 1575 y, aún permanecían en él en 1857, a pesar de la desamortización de Mendizábal.
La ley de desamortización de Pascual Madoz, desarrollada de 1856 a 1858 dio un nuevo impulso para resolver la venta de bienes nacionales expropiados al clero regular. Estos bienes del estado necesitaban nuevas publicaciones de subasta para conseguir postores que compraran los bienes nacionales de manera efectiva.
Según los documentos manejados, la finca del cortijo fue comprada por José de la Fuente y Vida, en la subasta publicada en 1856, pero que no se resolvió hasta 1857. José de la Fuente y Vida era un rico propietario malagueño que había comprado y mejorado los Baños de Alhama de Granada.
Es en ese año de 1857, el 13 de mayo, cuando se produce el traspaso oficial del bancal y el cortijo, que pasa a los hermanos Cabrera Martínez.
Justo y Pascual Cabrera Martínez, 1857:
Eran hijos de Julián Cabrera Marín-de Alcázar (n. de Huéscar) y de Pascuala Martínez Martínez (n. de Totana). Justo Cabrera Martínez, el mayor, se marchó a vivir a Galera, en donde contrajo matrimonio con Juliana Fernández Burgos. Tuvieron un hijo que sobreviviera a la edad infantil: Germán Cabrera Fernández.
Germán Cabrera Fernández se casó hacia 1885 con Hermógenes Carrasco Martínez, hija de un rico propietario de Galera: Leandro Carrasco, que había puesto en funcionamiento la moderna y amplia fábrica de harinas “La Concepción”. El matrimonio formado por Germán Cabrera Fernández y Hermógenes Carrasco Martínez continuó con el negocio familiar de la fábrica de harinas; además del cultivo de viñas y la producción de vino.
Justo Cabrera Martínez

Fotografía de Rodrigo Pozo Álvarez
Pascual Cabrera Martínez

Pascual Cabrera Martínez contrajo matrimonio con Juana García-Collados Rodríguez. Fueron padres de cinco hijos: Antonio, Andrea, Pascuala, Encarnación y Cecilio Cabrera García-Collados. De estos cinco hijos, nos vamos a detener en el primero, Antonio Cabrera García-Collados, quien se casó con Josefa Guerrero Robles. Este matrimonio, a su vez, tuvo tres hijos: María, José y Pascual Cabrera Guerrero.
Pascual Cabrera Guerrero se casó con Esperanza Díaz Sánchez.
