Un artículo sobre Huéscar y su comarca a finales del siglo XIX, en la Revista Molino de Papel, nº 7
Título: Ciudades con luz propia. El comercio, la industria y las profesiones liberales en el sureste peninsular. Finales del siglo XIX.
Huéscar y su comarca en el último cuarto del siglo XIX: Castril, Castilléjar, Galera, Orce y La Puebla
Resumen
En el último cuarto del siglo XIX, las ciudades y los pueblos del sureste peninsular se llenaron de comercios, de pequeñas industrias, de talleres, así como de profesionales liberales que ayudaban en el mantenimiento organizativo y legal de estas empresas y establecimientos. Cambió la fisonomía de las calles para acoger comercios, y familias enteras se trasladaron a ciudades más grandes para dedicarse a la manufactura de productos, para trabajar en fábricas novedosas y en tiendas de todo tipo.
Grandes propietarios y pequeños artesanos, tanto del comercio como del sector de los servicios pagaron una cuota para aparecer en la lista correspondiente de su localidad dentro del Anuario de la Industria, el comercio y la administración publicado en Madrid.
En este ámbito de la nueva organización de la sociedad en las poblaciones —que avanzaba a pasos agigantados respecto a las maneras de actuar en el Antiguo Régimen—fue necesaria la presencia de los profesionales dedicados al Derecho, a la Notaría, así como de los agentes de negocios y los agentes comerciales. Por otra parte, ocuparon un protagonismo destacado tanto los banqueros oficiales, como, sobre todo, los banqueros privados.
Huéscar y su comarca en el último cuarto del siglo XIX: Castril, Castilléjar, Galera, Orce y La Puebla

Huéscar




Castril


La Puebla


Orce



Galera

Jesús María García Rodríguez, en 2016, en la página web del Cristo de la Expiración, publicó la siguiente entrada sobre la fábrica de harinas de Galera en 1880.
Fábrica de harinas
28 de agosto 1880
Uno de los azotes más temidos por nuestros campesinos -excluidas las sequías o las heladas- son las tormentas de granizo justamente en las épocas menos oportunas, cuando la cosecha está a la vista y desaparece en el espacio de unos pocos minutos ante los angustiados ojos de quienes no pueden impedirlo. Hemos querido hacer un hueco en la historia de nuestro pueblo a una de las tormentas, de las nubes más famosas que han llegado a nuestra noticia, más que por los daños que hizo, que fueron cuantiosos, por la riada a que dio lugar en la que se puso en peligro la recién inaugurada fábrica de harinas La Concepción. Se trata, claro está, de la riada de San Agustín, que tuvo lugar el 28 de agosto de 1880. Después de haber provocado grandes daños el pedrisco, se desbordaron los dos ríos que pasan junto a la población, llegando el nivel de las aguas a inundar los bajos de la citada fábrica harinera.
Efemérides del 28/08/1880


Castilléjar


