Policarpo Martínez Muñoz y su esposa, Antonia Muñoz Sánchez. Arrendatarios de la finca de la Bacocha, dentro de un poblado de cuevas, entre Fuencaliente y la atalaya de Botardo.

Tuvieron 11 hijos: Federico, Josefa, Victoria, Cruz, Luisa, Araceli, Rafael, Antonia, Carmen, Trinidad y Francisco Martínez Muñoz.
A la abuela Antonia le decían la tía Policarpa, por el nombre de su marido.
El poblado de Cuevas de la Bacocha. Fotografías de Nikki Parker (las primeras) y de Rafa Pinteño Rodíguez (las cuatro últimas)
Rafa Pinteño Rodríguez escribió este comentario en 2023, cuando subió las fotos a Google Maps:
«La zona está abandonada. Hay una pequeña aldea con casas cuevas, una balsa con agua donde iban a lavar, un aljibe musulmán en ruinas, y un poco más arriba se…»






Fotografía de Rafa Pinteño Rodríguez, 2023. En Google Maps

Fotografía de Rafa Pinteño Rodríguez, 2023. En Google Maps

Fotografía de Rafa Pinteño Rodríguez, 2023. En Google Maps
Respecto a los hijos de Policarpo Martínez y Antonia Muñoz: uno murió con cincuenta años en Huéscar, otro emigró a La Argentina (y allí falleció). El tercer hijo varón se marchó a Val de Uxó, en Castellón. Las cuatro hijas mayores, murieron jóvenes. Y las otras cuatro vivieron en Huéscar: Josefa, Victoria, Antonia y Carmen.
Vicente González Barberán, en Cosas de Huéscar por orden alfabético explicó así el nombre del cortijo de la Bacocha:
BACOCHA, Cortijo de
Debe este nombre proceder de un cambio popular por metátesis de sílabas de la palabra “Bachoca”, ya que hubo en Huéscar una familia apellidada “Bachoco”. […] En los siglos XVII y XVIII hay hacendada en Huéscar una de las muchas familias genovesas, dedicadas al negocio lanero, que comienza con Gotardo Baciocco –pronunciado “Bachoco”-. Por error se viene hablando del cerro y atalaya de “Botardo”, ambos situados precisamente sobre esta finca […].
Vicente González Barberán, publicado on-line en la Revista Molino de papel, nº 3, 2025, pp. 81-103:
