Esquina Plaza Mayor
Desde el siglo XVIII, la casa de Pascual Sánchez Morales y su familia
Desde la década de los 60 del siglo XVIII esta de la calle de Las Tiendas, nº 2, fue la casa de Pascual Sánchez-Morales y María López Teruel. Se llamada -desde hacía siglos- la casa de La Barrera.
Se entraba entonces, (a mediados del siglo XVIII) a la casa por el Callejón de Catorce, que atravesaba desde la calle de las Tiendas hasta el Paseo de la Mona. En la Edad Moderna, esta casa era ya una casa principal (como lo fue después, hasta la etapa de los Ruiz-Coello). Como varias de las casas principales de calle de Las Tiendas hasta la Plaza de Adentro, ocupaban todo el espacio desde esta calle (o la Plaza) hasta el Paseo de la Mona (después del Santo Cristo). Desde la parte delantera de la Puerta del Sol (Arco), pasando por la cuesta de los Mesones (después calle de Barroeta) y todo el paseo hasta la actual Plaza Mayor, la muralla medieval rodeada la antigua medina.
La casa de los Sánchez Morales ocupaba todo el costado derecho (mirando hacia el Norte) de la actual Plaza Mayor, y correspondía hasta el siglo XVII a la muralla —la barrera— que se fue eliminando poco a poco.
Todavía en el siglo XX, las fotografías muestran cómo esa parte del lado derecho de la Plaza era una alta tapia de un huerto, convertida después en pared de la ampliación que allí hizo Pascual Ruiz-Coello Sánchez-Morales (el hijo de Brígida Sánchez-Morales y Enrique Ruiz-Coello).
De esta casa, tenemos una somera descripción en el testamento de uno de los hijos de Inés Ruiz-Coello y Pascual Jiménez SM. En esta época, desaparecido ya el Callejón de Catorce, la casa tenía su entrada principal por la calle de Las Tiendas, y la puerta del huerto por el Paseo de la Mona, enfrente de donde, después se construiría la casa Penalva.
Una casa principal de dos y de tres cuerpos de alzada, con su huerto cercado de tapias, cuya medida superficial no consta, marcada con el número 2 de la calle de Las Tiendas de esta ciudad, tasada en 12.000 pesetas […].
13 de febrero de 1912. Testamento de Eloy Jiménez Ruiz Coello

Fotografía de la Plaza Mayor hacia 1965, en las carteleras del cine se anuncia la película «El analfabeto». La fotografía del Archivo Municipal de Huéscar

Pedro Sánchez-Morales López-Teruel y Rosa Andrés de la Cámara
Pedro Sánchez-Morales López-Teruel fue uno de los hijos de Pascual Sánchez-Morales y hermano de Julián Sánchez-Morales, nacido también en Huéscar (el influyente hombre de negocios de Baza al final del siglo XVIII y principios del XIX).
Vivió en la casa de la calle Las Tiendas, número 2, desde 1784, fecha en la que se casó con Rosa Andrés de la Cámara, natural de Canicosa (Burgos). No sabemos si antes de esa fecha la casa era de una de las dos familias, pero sí que podemos localizar la residencia principal de los Sánchez-Morales en Huéscar, desde entonces, en ese lugar emblemático, todavía en los límites de la antigua ciudad, y marcando el trazado de la muralla desaparecida.
Como casi todas las grandes casas de la calle las Tiendas —hasta la Plaza de Adentro— tenían (o habían tenido) su entrada por la esta calle (o por la Plaza de Adentro, al lado de la Puerta del Sol) y su puerta posterior —la del huerto y los carruajes o las caballerías— por el Paseo llamado entonces “de la Mona”.
Esta casa, concretamente, la número 2, era llamada la “casa de la Barrera”, en alusión —posiblemente— a la muralla que rodeaba la medina. Lindaba a su izquierda, entrando, a un callejón —desaparecido hace casi siglo y medio— llamado de Las Catorce—, en referencia a la acequia que pasaba por allí y que regaba las huertas.
Hasta hace relativamente pocos años, la señal de que se trataba solo de una casa se veía (aunque la mayoría de los habitantes de Huéscar no hemos sido conscientes de ello) desde la Plaza Mayor; por lo menos hasta el lugar en donde comenzaba la casa que fue de Pascual Ruiz-Coello Sánchez-Morales, que después heredaron los Díaz Ruiz-Coello.

En los siglos XIX y XX
Brígida Sánchez-Morales (una de las hijas de Pedro Sánchez- Morales y Rosa Andrés de la Cámara) se casó -como hemos dicho en la entrada correspondiente- con Enrique Ruiz-Coello Ortiz. Tuvieron cinco hijos: José, Pascual, Pedro, Inés y Rita Ruiz-Coello Sánchez-Morales. Vivieron en la casa desde 1822, aproximadamente.
En el capítulo 2 —el de los Ruiz-Coello— y en el 5 —el de los Dueñas Jiménez—, del libro «Casas, tierras, industria…» continuamos explicando la historia de esta casa (allí vivirán Inés Ruiz-Coello con su marido Pascual Jiménez Sánchez-Morales).
También aparece en el capítulo 4 —porque fue la casa de José Jiménez Dueñas y Ramona Penalva Jiménez—.

Inés Ruiz-Coello y Pascual Jiménez Sánchez-Morales
Desde su boda, el 17 de marzo de 1853, en la parroquia de Santiago, Inés Ruiz-Coello y Pascual Jiménez Sánchez-Morales residieron en la casa de Brígida Sánchez-Morales, la madre de Pascual. Brígida, a su vez, como hemos dicho arriba, la heredó de su padre, Pedro Sánchez-Morales López Teruel, que falleció hacia 1803. La viuda, Rosa Andrés de la Cámara, siguió viviendo en la casa (calle Las Tiendas, 2), así como los hermanos solteros de Brígida, hasta, aproximadamente, 1825.
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| Inés Ruiz-Coello Sánchez-Morales | Pascual Ruiz-Coello Sánchez-Morales |
Inés y Pascual tuvieron dos hijos: Eloy y Pascual Jiménez Ruiz-Coello. Manuel nació en 1854 y Eloy en 1858.
Manuel se casó con Alfonsa (Ildefonsa) Dueñas Jiménez el 1 de diciembre de 1877, y tuvieron su residencia en la calle Nueva, n.º 1, en la casa que fue de los Sánchez-Morales, y que luego heredó la madre de Alfonsa, Manuela Jiménez Sánchez-Morales. Hablaremos sobre esta casa en el capítulo 5.
Eloy Jiménez Ruiz-Coello se casó en primeras nupcias, en 1879 con Dolores Pascuala Sánchez-Morales Jiménez, prima segunda suya, hija de Antonio Sánchez-Morales Jiménez y Fidela Jiménez. El matrimonio no tuvo descendencia. Hacia 1900, Eloy contrajo matrimonio, en segundas nupcias con Medarda Carriazo Delgado, natural de Quesada. Tampoco tuvieron hijos.

Las fotografías estereoscópicas de 1912 de Pascual Jiménez Dueñas


Los avances de la técnica y la voluntad emprendedora de Pascual Jiménez Dueñas —uno de los tres hijos de Manuel Jiménez Ruiz-Coello y Alfonsa Dueñas Jiménez— nos proporciona hoy, en la segunda década del siglo XXI, la posibilidad de asomarnos al pasado, a través del tiempo, con la fuerza de las imágenes.
Se trata de un conjunto de fotografías estereoscópicas que hizo Pascual Jiménez Dueñas de 1912 a 1918. Un sistema que captaba la imagen a través de dos lentes, y que conseguía unas imágenes —en dos dimensiones— que se miraban en un visor pegado a los ojos. Hoy resultan, para nuestra inmersión en el mundo de la fotografía digital, imágenes con falta de nitidez, sin embargo, son un tesoro en cuanto a la capacidad que conservan de hacer posible el conocimiento de cómo era Huéscar en la primera década del siglo XX. En estas fotografías, que hoy podemos ver gracias a la generosidad de Rafael Jiménez Uclés, que las ha conservado como oro en paño y que ha tenido la deferencia de ofrecérnoslas para que se puedan apreciar. Solamente mostramos una de las dos imágenes de la fotografía estereoscópica completa.
Inés Ruiz-Coello había perdido bastante visión en los últimos años de su vida. Su marido, Pascual Jiménez SM, le mandó construir una galería que recorría la casa, en el piso superior de la vivienda. Recibía luz del jardín y del huerto. A la abuela Inés le gustaba, sobre todo, estar en esta galería porque se iluminaban los objetos y las personas con el sol: “La galería de la mamá. 1912”, anota su nieto Pascual.
En la primera de estas fotografías vemos los árboles del jardín. En la segunda, a Inés Ruiz-Coello (mamá Inés), en 1912 (justo el año de su muerte). En la tercera, una fotografía histórica para Huéscar, se aprecia un rosal nevado al fondo del jardín, que daba, claramente, al Paseo de la Mona (hoy del Santo Cristo). A la izquierda, aparece la casa que sería más tarde José Guerrero Abellán y Concha López Galán, comprada en 1923 por Eloy Guerrero Cabrera. Y, a la derecha, en la esquina superior, se vislumbra la casa de Claudio Penalva Jiménez y María Serrano Jiménez, que aún estaba en construcción.




