Antonio López Triguero,
maestro en Huéscar desde 1933


Rafael López Portillo, hijo de Antonio López Triguero y Pascuala Portillo Díaz.
Rafael vive en Lorca. Comenta con una mezcla de alegría y nostalgia que en el libro sobre la educación en Huéscar ha encontrado una foto de su padre de joven -con unos amigos- que no había visto nunca.
Una emotiva lectura que nos lleva a nuestros orígenes y nos marcó el futuro. Gracias Mercedes.
Rafael López Portillo



Antonio López Portillo y su nieta Alejandra López (hija de Antonio López Martínez). En el cortijo del término de Huéscar, camino de las Santas, en donde antiguamente estaba la fábrica de harinas La Victoria.
Antonio López Portillo es hijo de Antonio López Triguero y de Pascuala Portillo Díaz. De los cinco hijos que tuvieron, cuatro son maestros (dos maestras y dos maestros).
El hijo de Antonio López Portillo -Antonio López Martínez- es maestro en Lorca. Su esposa, también es docente.

Don Antonio López Triguero
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D. Antonio López era hijo de Dionisio López García y de Mercedes Triguero Cuenca. Dionisio y Mercedes tuvieron cinco hijos, de los cuales, cuatro estudiaron Magisterio y uno, Ángel, estudió Medicina, en la Universidad de Granada. |
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El inicio de su vida profesional de Antonio López fue en las Graduadas de Huéscar, en el curso 1933-1934, como interino. La foto de la izquierda es en las graduadas, con sus compañeros de aquel año (eran cuatro maestros, cada año). La de la derecha, de 1934 es una foto con la familia y los amigos.
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Antonio López Triguero contrajo matrimonio en 1939 con Pascuala Portillo Díaz. Tuvieron cinco hijos, cuatro de ellos maestros también. Aprobó las oposiciones en 1936. Tras la guerra, estuvo en Barbacana un año y luego cuatro en Fuente Nueva, en Orce. En 1946, obtuvo destino definitivo en las Graduadas de Huéscar. Y allí permaneció hasta que se jubiló en 1976. |
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El 7 de noviembre de 1985 falleció don Antonio López Triguero. Su compañero (ya antiguo alumno), José Manuel López García le dedicó estas palabras de homenaje, que luego escribió para la Revista Cervantina. Triste atardecer de un siete de Noviembre. Lentas, pesadas, cansinas doblan las campanas. Un ángel de pelo blanco surca el espacio hacia una eternidad feliz, ganada a pulso tras setenta y cinco años de lucha en esta confundida tierra. Su misión está cumplida. Cumplida con alegría, con humor sano, con la tranquilidad del deber cumplido. |
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Finalizamos este apartado, presentamos el Claustro del Colegio Cervantes, en 2025. En su sede actual: el edificio construido en 1978. |


