Archivo el febrero 28, 2018

Directora del Grupo Escolar Natalio Rivas de Huéscar, 1958

Directora del Grupo Escolar Natalio Rivas de Huéscar, 1958

Tras unas oposiciones al Cuerpo Nacional de Directores, y después de dos años de prácticas en El Colegio de Cuevas de Almanzora, comienza su trayectoria como Directora del Colegio Natalio Rivas, en 1958, que había sido inaugurado en 1956.

Maestras del Grupo Escolar Natalio Rivas, en 1958.

 

 

https://blogsaverroes.juntadeandalucia.es/franciscabustos/2018/03/02/primer-comedor-escolar-en-huescar/

Oposiciones a Directora de Grupo Escolar, 1957

Oposiciones a Directora de Grupo Escolar, 1957

Tras unas oposiciones al Cuerpo Nacional de Directores, y después de un año de prácticas en El Colegio de Cuevas de Almanzora, comienza su trayectoria como Directora del Colegio Natalio Rivas, en 1958.

Su marido, Antonio Iriarte -también farmacéutico-, que impulsó siempre su trayectoria profesional (y la quiso y la admiró siempre, profundamente), se quedó con cuatro niños pequeños en casa, y al frente de la Farmacia, mientras doña Paquita completaba sus prácticas en Cuevas de Almanzora.

Vuelta a Huéscar, 1944. Maestra y farmacéutica

Vuelta a Huéscar, 1944. Maestra y farmacéutica

Su hermana, Carmen Bustos, dos años mayor que ella. Había estudiado Farmacia y Magisterio. Esta es su clase de niñas, en 1935.

En julio de 1944 fallece su hermana Carmen, que era maestra en las Escuelas Graduadas de la calle Nueva y la titular de la Farmacia de la calle Comercio.

En la Residencia de Estudiantes de Madrid, 1936

En la Residencia de Estudiantes de Madrid, 1936

Mujeres en vanguardia

       En 1936 marchó a Madrid para prepararse unas oposiciones, y se alojó en la Residencia de Estudiantes. El contacto con las ideas de la Institución Libre de Enseñanza le hizo reafirmarse en la idea, que ya le había trasmitido su padre, de la importancia de la educación y de su responsabilidad de contribuir a ella con su tarea de maestra y profesora.   En la Residencia -femenina- de Estudiantes conoció a María de Maeztu, a Laura de los Ríos e Isabel García Lorca, entre otras mujeres de vanguardia, con las que convivió y muy posiblemente compartió ideales.  Aquel grupo de mujeres se proponía emprender, en su zona de trabajo, “acciones pedagógicas, científicas, culturales y humanistas, para conseguir la renovación de la época; por eso, ponían el acento en la formación y en la dignificación del Magisterio”. (Lemus, 2016. 10). 

Con el estallido de la Guerra, Paquita tuvo que abandonar la residencia en agosto de 1936 para incorporarse a su puesto de profesora en Caravaca.  

 

Enlace a la web Mujeres en vanguadia. La Residencia de Estudiantes femenina en su centenario.

Libros:

Renovación en las aulas. La Institución Libre de Enseñanza en Andalucía.

Encarnación Lemus López (coord).

Ed. Centros de Estudios Andaluces. Consejería de Educación

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Mujeres en vanguardia (Catálogo)

Vida universitaria en Granada, 1929-1934

Vida universitaria en Granada, 1929-1934

Familia y vida universitaria

       La entrada y la estancia en la Universidad de los hijos supuso un esfuerzo para toda la familia. El padre permaneció en Huéscar, en su puesto de médico y la madre y los tres hijos se instalaron en Granada durante los estudios universitarios de los hijos, desde 1929 a 1934. En estos años, Paquita estudió Químicas, Farmacia, Magisterio y los cursos de Exactas que por entonces se impartían en Granada. Su hermana estudió Farmacia y Magisterio. Ambas hicieron las oposiciones de Magisterio y obtuvieron plaza en 1934, Paquita en Baza y su hermana Carmen en Huéscar. Aunque Paquita pide una excedencia y comienza a impartir Historia Natural (Ciencias Naturales) y Matemáticas en distintos centros de la región de Murcia.

      Desde 1934, año en que comienza a trabajar en la enseñanza, la tarea docente la acompañó durante toda su vida y se entregó a ella con entusiasmo durante sus cincuenta años de vida activa. 

 

 

 

 

 

 

 

Titulaciones obtenidas:

Título de Magisterio. 1931. Premio Extraordinario. (Certificado por el Rey Alfonso XIII).

 

Título de Química. 1934. Sobresaliente. (Certificado por el Presidente de la II República, Niceto Alcalá Zamora).

Título de Farmacia. 1935. (Certificado por el Presidente de la II República, Niceto Alcalá Zamora).

Dos cursos de Ciencias exactas. 1933-1934.

Infancia y adolescencia, 1913-1929

Infancia y adolescencia, 1913-1929

Estudia en casa junto con su hermana mayor, Carmen, con el director de las Escuelas Graduadas. Se examina cada curso en Granada, en régimen de enseñanza libre. En 1928, consigue el Premio Extraordinario de Bachillerato, así como la reválida de acceso a la Universidad. En un contexto en el que suponía una excepción que las mujeres accedieran a la enseñanza superior, ella y su hermana entraron en la Universidad de Granada, matriculándose Paquita en la Facultad de Ciencias y su hermana Carmen en la Facultad de Farmacia.


Institución Libre de Enseñanza

Francisco Giner de los Ríos. Fundador de la Institución Libre de Enseñanza (la ILE).

Enlace a la Fundación Giner de los Ríos

 

Diego Hernández Ortigosa

Arte de la comunicación

Diego Hernández Ortigosa. IES La Sagra. Prof. de Filosofía

        Apropiándonos de una parte del título que da nombre a este curso, Arte de la comunicación, cualquier docente diría de ella, casi sin pensarlo, que es el instrumento deseable para transmitir saberes asociados especialmente con las Humanidades allá donde se han de dar cita profesores que exponen con fundamento y alumnos que ensayan con lo fundamentado, en un Centro de Enseñanza. Sé que la apropiación es indebida pero la cuestión está más bien en definir esos recursos para quienes nos vemos comprometidos con una pragmática diaria consistente en entender y hacerse entender mejor. El presente curso de formación ha tratado de concretar las herramientas que valgan para potenciar esa competencia comunicativa de alumnos y profesores, proponiendo un modelo operativo inspirado en la retórica escolástica definido por las fases que lo han caracterizado tradicionalmente, pero interpretándolas o adaptándolas a las necesidades de hoy para cualquiera de las disciplinas. Dichas fases son las que siguen. Inventio, acción destinada a seleccionar los contenidos de lo que se quiere decir y los organiza tácticamente para delimitar el dominio en que se han de mover los diferentes argumentos, que exige la actitud previa de haber comprendido (interpretado) para después saber articularlos, y también sirve para usar otros relatos como materiales de apoyo e, incluso, para hacer consideraciones de propia cosecha. Dispositio, cuya finalidad es la de estructurar las fases del discurso recurriendo a elementos (las metáforas, la persuasión) que ayuden a captar la atención de los oyentes o, llegado el momento, saber darse cuenta de cuándo es conveniente rebajar el ritmo del discurso, si acaso la narración o la argumentación se tornan densas, borrosas por su complejidad. Elocutio, que hace referencia a una particular  forma de usar el lenguaje y debería articularse de manera clara, seleccionando las palabras (toda elección cuidadosa o intencionada comporta una selección) para después combinarlas con personalidad, con vida propia, y graduarlas a un auditorio presumiblemente diverso que espera del ponente claves para su formación, informarse y, si somos capaces de provocar expectativas, tal vez deleitarse y, por qué no, emocionarse… Memoria (natural y procedimental), recurso ideativo o de localización de ideas que no puede quedar en un hallazgo de meras representaciones, sino que, en rigor, han de concursar conceptos previamente asimilados como herramientas indispensables del pensamiento, dispuestas en una especial relación (allá donde haya una cierta intradisciplinariedad). Actio, dominio del espacio o puesta en escena, es aquí donde el narrador demuestra su poder y cómo lo gestiona mediante el control de movimientos, proporcionando seguridad en el auditorio, tanto como autoridad, conjugando arte y comunicación, en nuestro particular caso, comunicación de tipo deliberativo, porque busca atraerse el auditorio y convencerlo, mediante la armonización de todos los recursos visuales y orales que sean oportunos.

Después de las sesiones donde han sido definidas estas estrategias queda por medio reconsiderarlas y ensayarlas en materias como Educación para la Ciudadanía, Valores Éticos, Filosofía e Historia de la Filosofía. En todas ellas el modelo es aplicable sin problemas, pero comenzaríamos probando con cada una de las fases, independientemente, en primer lugar, con la Inventio como ejercicio consistente en recopilar contenidos sobre un tema propuesto, por ejemplo, la “libertad de pensamiento y de expresión”. Sería tanto como trabajar por proyectos, actividad en la que cada alumno, o grupos de alumnos, practicarían en la investigación y delimitación de ese tema por los contenidos. Como prueba inicial lo aplicaría en Educación para la Ciudadanía. Los niveles concernidos serían Tercero de Secundaria, Primero y Segundo de Bachillerato. El único problema que percibo es la escasez de tiempo: una hora a la semana por cada grupo. Otro prueba es posible hacerla en Filosofía, donde los alumnos de Primero de Bachillerato ya, de hecho, están recopilando datos sobre los descubrimientos científicos registrados entre los siglos XVII y XVIII para abordar la Modernidad.

Diego Hernández Ortigosa. IES La Sagra. Prof. de Filosofía

Esther Arjona. IES La Sagra

Esther Arjona. IES La Sagra. Prof. de Filosofía

Discurso oral. Transformación de la pedagogía en disputa

La aplicación de los recursos de la Retórica a la enseñanza secundaria pretende no sólo la necesidad de explicar y defender las propias conclusiones, sino que también requiere un ejercicio de crítica y diálogo que implica la responsabilidad en la defensa de las propias ideas y, de los propios actos. Es por ello que las herramientas que nos ofrece la retórica son de forzada aplicación en el contexto educativo si queremos lograr sociedades democráticas en las que el consenso y el diálogo fomenten la justicia social.

Partiendo de los géneros del discurso establecidos por Aristóteles y la ulterior evolución en una alternativa más acorde al proceso educativo que se pretende y, partiendo además, de las partes de la Retórica, llegamos a lo que se entiende por argumentación y su implicación en el discurso oral entendido como disputa, que no demostración autoritaria.

Aristóteles parte de la clasificación establecida por Anaxímenes de Lámpsaco en la que los géneros de la argumentación están clasificados en deliberativos, relativos a lo útil o a “lo mejor” y se pretende, además, imponer una determinada acción que es considerada como fin de la conducta individual y social; judicial, en relación a lo justo e intento de reparación de las injusticias; y, epidíctico, relativo a “lo bello” y “ lo feo” en el sentido de agradar a un auditorio para que quede identificado con lo que se muestra. Además, estos géneros están regidos por los siguientes criterios: contenidos de la tópica establecida, el tiempo referido, el lugar el público hacia el que está dirigido el discurso.  Es por ello que la Retórica, en este caso, está encaminada a un fin y es al de considerar en cada caso lo que es útil para persuadir y no limita su estudio a ningún género concreto como bien dice Aristóteles en el capítulo segundo de la “Retórica”. Sin embargo, presenta una limitación que la hace ineficaz para un sistema educativo democrático, puesto que la deliberación está ausente. Se muestra de modo imperativo y autoritario un planteamiento que convierte el discurso oral en una demostración y no en una disputa y, en la que uno de los participantes en el diálogo no es capaz de defender, formar o explicar sus conclusiones al permanecer persuadido y convencido por el otro dialogante. Esta limitación es superada por Perelman y Olbrechts-Tyteca en su “Tratado de la Argumentación” y consideran que la exposición pedagógica ha de ser una disputa en la que tenga lugar un acuerdo vacío de supuestos autoritarios, a pesar de que el participante en el diálogo tenga como vector defender una verdad evidente. Se llega así a la siguiente pregunta: ¿En que consiste argumentar o disputar? El profesor de la Universidad de Granada, Juan Carlos Fernández Fernández, en sus “Notas para el curso de Discurso oral. El arte de la comunicación” lo concreta de la siguiente manera:

“Argumentar es tener la pretensión de modificar el sistema de creencias del contendiente, tanto como estar dispuesto a modificar las propias, con el objetivo de acordar un sistema novedoso o enriquecer el ya disponible, siendo éste el caso especial de la actividad pedagógica.”

Sin embargo, para poder poner en práctica las herramientas argumentativas en el proceso educativo necesitamos distinguir las partes en las que está compuesta la Retórica. Quedan establecidas las siguientes: inventio, dispositio, elocutio, memoria y actio. Como alcance a lo que se pretende en el proceso educativo encaminado hacia una sociedad democrática, se van a destacar la inventio y la memoria. Respecto a la inventio  podemos decir que pretende la búsqueda de argumentos con el fin de defender una tesis y de las razones que la sustentan. La memoria, en cambio, desde el punto de vista clásico, y como bien apunta el profesor Juan Carlos Fernández en sus “Notas”, posee un carácter sistemático en el que existe la búsqueda de relaciones de ideas y, por tanto, está desposeído de todo carácter mnemotécnico. Es aquí donde el carácter autoritario demostrativo pierde toda su función y da paso a al recurso de la imaginación de los participantes en el diálogo. Esta idea ya queda reflejada en la obra de Giordano Bruno “Mundo, Magia y Memoria” en la que le da una importancia capital al arte de la memoria como principio de comunicación entre los distintos grados de conocimiento y, en la que la transversalidad y la interdisciplinariedad juegan un papel fundamental en la comprensión del mundo y en el modo de actuar sobre él.

 

La memoria quedaría despojada de toda “mnemotécnica conceptualista” y daría paso al “concepto categórico”, es decir, al uso de conceptos  que permitan llevar a cabo el proceso argumentativo de modo sistemático y reconducido y despojado de todo “fundamentismo”, en un clima que permita el consenso y la deliberación y que permita que una comunidad comparta una cosmovisión.

 

                                                                                              Esther Arjona Aguilar, profesora de Filosofía del IES La Sagra

 

 

 

 

Francisca Bustos nace en 1913

Francisca Bustos nace en 1913, en Huéscar

María Francisca Bustos nace en Huéscar en 1913; hija de Pedro Bustos, médico forense, y de Matilde Jiménez. Estudia en casa junto con su hermana mayor, Carmen, con el director de las Escuelas Graduadas.

Su padre, Pedro Bustos

       Fue decisiva para Paquita y sus hermanos la educación y el influjo de su padre, un hombre inteligente, de espíritu abierto, íntegro, que trasmitió a sus hijos los valores de superación, esfuerzo y responsabilidad. Adelantado a su tiempo, consideraba la educación y el estudio como medio para para perfeccionar a los individuos y mejorar el mundo, sin hacer distinción de género. Convencido de esta idea, la puso en práctica en su propia familia, proporcionando a su hijo e hijas las mismas oportunidades para estudiar y formarse, y teniendo, con todos, las mismas exigencias, en este aspecto.